Cómo calcular el precio de la hora de tu taller
La mayoría de los talleres cobra la hora que cobra el de al lado. Es la forma más rápida de trabajar todo el mes y no ganar nada. Acá está la cuenta que sí cierra.
Preguntale a diez talleres cómo llegaron al precio de su hora y nueve te van a decir alguna versión de «es lo que se cobra en la zona». El problema es que el de al lado tiene otro alquiler, otra cantidad de mecánicos y otra carga de trabajo. Su número no dice nada sobre el tuyo.
La hora de taller no es un precio de mercado: es el resultado de una división. Arriba van todos los costos que tenés que cubrir sí o sí. Abajo, las horas que realmente podés facturar. Y al resultado se le suma el margen. Eso es todo.
Paso 1: sumá tus costos fijos mensuales
Los costos fijos son los que pagás abras o no abras, tengas dos autos o veinte. Anotá absolutamente todos, incluso los que parecen chicos:
- Alquiler del local y gastos comunes
- Sueldos y cargas sociales de todo el personal, incluido el tuyo
- UTE, OSE, internet, teléfono
- Seguros, BPS, aportes, contador
- Software, herramientas en cuotas, préstamos
- Limpieza, seguridad, mantenimiento del local
Ponete un sueldo
Si trabajás en el taller, tu sueldo es un costo fijo, no «lo que sobra a fin de mes». Mientras no esté en la lista, la cuenta te va a dar un número más bajo del que necesitás y no vas a entender por qué nunca alcanza.
Paso 2: calculá las horas facturables reales
Acá es donde se rompe la mayoría de los cálculos. Un mecánico con horario de 8 a 18 no te da 200 horas facturables por mes. Te da bastante menos, porque parte de ese tiempo se va en cosas que existen pero no se le cobran a nadie: recibir clientes, buscar repuestos, esperar una autorización, limpiar, hacer un presupuesto que después no se aprueba.
En un taller ordenado, entre el 60% y el 75% de las horas presentes terminan siendo horas facturables. Si nunca lo mediste, arrancá con 65% y ajustá cuando tengas datos propios.
| Concepto | Ejemplo |
|---|---|
| Mecánicos | 3 |
| Horas presentes por mecánico al mes | 176 h |
| Horas presentes totales | 528 h |
| Aprovechamiento estimado | 65% |
| Horas facturables reales | 343 h |
Paso 3: dividí y agregá el margen
Con los dos números anteriores ya tenés tu costo por hora: es lo que te sale existir una hora, antes de ganar un peso. Supongamos costos fijos por $ 480.000 al mes y las 343 horas facturables del ejemplo.
| Cálculo | Resultado |
|---|---|
| Costos fijos mensuales | $ 480.000 |
| ÷ horas facturables | 343 h |
| = Costo por hora | $ 1.399 |
| + margen del 30% | $ 420 |
| = Precio de la hora | $ 1.819 |
Los números del ejemplo son inventados: lo que importa es la estructura. Poné los tuyos y vas a tener, por primera vez, un precio que podés defender frente a un cliente que te discute — porque sabés exactamente de dónde sale.
El margen no es la ganancia
Ese 30% todavía tiene que absorber los trabajos que se complican, el auto que quedó dos días esperando un repuesto y el cliente que paga a 60 días. Si lo dejás en 10%, cualquier imprevisto te come el mes entero.
Paso 4: revisalo cada seis meses
Aumentó un sueldo, subió el alquiler, entró un mecánico nuevo: cualquiera de esas cosas mueve el número. Un taller que revisa el precio de la hora dos veces al año no necesita hacer aumentos bruscos que espantan clientes; hace ajustes chicos que casi nadie discute.
Lo otro que cambia todo es medir el aprovechamiento en vez de estimarlo. Si sabés cuántas horas se le imputaron a órdenes de trabajo y cuántas horas estuvo abierto el taller, el 65% del ejemplo deja de ser un supuesto y pasa a ser un dato — y ahí recién podés atacar el problema de fondo, que casi nunca es el precio: es cuánto tiempo se va en cosas que nadie paga.
