CFE, e-Factura y e-Ticket: qué emite un taller y cuándo
La facturación electrónica confunde más por el vocabulario que por el trámite. Esta es la traducción al idioma del taller: qué documento va en cada caso y qué pasa cuando te equivocás.
Un CFE es un Comprobante Fiscal Electrónico: la versión digital de la boleta o la factura, firmada electrónicamente y reportada a DGI. No es un PDF de tu factura de siempre mandado por mail — eso no es un CFE. La diferencia es que el comprobante electrónico se autoriza contra DGI antes de existir.
Los dos que vas a usar todos los días
En un taller, el 99% de lo que emitís entra en uno de estos dos:
- e-Ticket: para consumidor final. El cliente particular que trae su auto, paga y se va. No necesita el comprobante para deducir nada.
- e-Factura: para clientes con RUT. La flota, la empresa de logística, la aseguradora, el otro taller. Necesitan el documento a nombre de su RUT porque lo van a usar en su propia contabilidad.
La regla práctica es simple: si el que paga te da un RUT, va e-Factura. Si no, va e-Ticket. Por eso conviene preguntarlo al recibir el vehículo y no al momento de cobrar, cuando el cliente ya tiene la tarjeta en la mano y hay tres personas esperando.
Qué es el CAE
El CAE es la Constancia de Autorización de Emisión: un rango de numeración que DGI te habilita por adelantado para un tipo de comprobante. Cada CFE que emitís consume un número de ese rango.
Los CAE se vencen y se agotan
Tienen fecha de vencimiento y una cantidad limitada de números. Si se te acaba un viernes a las 18, no podés facturar hasta solicitar uno nuevo. Es el problema más común y el más evitable: revisá el saldo de tus CAE una vez por mes, no cuando salta el error.
Cuando te equivocaste
Un CFE emitido no se borra ni se edita. Si pusiste mal el monto, el RUT o el detalle, lo que corresponde es emitir una nota de crédito que anula total o parcialmente el original, y después emitir el comprobante correcto.
- Facturaste de más → nota de crédito por la diferencia
- Facturaste al cliente equivocado → nota de crédito total + comprobante nuevo
- El cliente devolvió un repuesto → nota de crédito por ese ítem
Nada de esto es dramático, pero deja rastro: cada anulación es un documento más que tu contador va a ver. Un taller que emite diez notas de crédito por mes no tiene un problema fiscal, tiene un problema de datos mal cargados en el mostrador.
Qué cambia en el día a día del taller
El cambio real no es tecnológico, es de orden. Para emitir un CFE necesitás, en el momento de cobrar, tener bien los datos del cliente, el detalle de lo que se hizo y los montos discriminados. Si esa información está desparramada entre un cuaderno, un WhatsApp y la memoria del mecánico, la facturación electrónica se vuelve un suplicio.
Los talleres a los que el cambio les resultó indoloro tienen una cosa en común: cargan el trabajo a medida que ocurre, no al final. Cuando llega el momento de facturar, el comprobante se arma solo con lo que ya está en la orden.
Verificá tu situación con tu contador
Las fechas de ingreso obligatorio al régimen y los topes de facturación los define DGI y se han ido moviendo. Esta nota explica cómo funciona el sistema, no si a vos ya te toca: eso confirmalo con tu contador o directamente en DGI.
